Sin embargo, y refiriéndome al obvio hecho detonante de la actual coyuntura latinoamericana, lo trascendente de Bariloche es que por vez primera, e independientemente de las claras y profundas diferencias, se logra consolidar un debate serio y profundo en torno a un aspecto esencial concerniente a política exterior latinoamericana, la tan polémica y delicada presencia militar de países terceros.
Respecto a lo anterior mantengo la convicción de que la simple existencia de foros como UNASUR y su residencia en esta cumbre, Bariloche, plantean escenarios políticos extraordinarios que representan avances evidentes respecto a décadas anteriores. El hecho de que estos avances no han logrado contextos con los que podamos sentirnos satisfechos es evidente, de la misma manera en que lo es el que América Latina se encuentra en un interesante y rico proceso de transformación política.






